lunes 23 de enero de 2012

CABEZAS DE TORMENTA

El Viernes 27/1 se estrena "Cabezas de Tormenta" el Capitulo final de "DESPIERTA" nuestra miniserie online, en el IDAC (institudo de Arte Cinematografico de Avellaneda) que se encuentra tomado por sus estudiantes. A partir de las 19hs proyectamos los cuatro capitulos.
El IDAC queda en Italia 36, Avellaneda, Entrada LIBRE y GRATUITA

No se pierdan esta oportunidad de verla por primera vez en forma completa y en pantalla grande, y además con la presencia del director y equipo.

martes 27 de diciembre de 2011

El Principio del Fin


Aqui pueden ver las primeras imágenes de lo que será "Cabezas de Tormenta" el cuarto y ultimo capitulo de nuestra miniserie "DESPIERTA" que calculamos estará estrenadose online a mediados de Enero del 2012.



DESPIERTA es una miniserie independiente, pensada y producida para la web, completamente autogestionada.

Diferentes mundos se entrecruzan en esta surrealista historia de misterio donde nunca sabemos bien qué es sueño y que no.

Para ver los tres primeros capitulos clickea AQUI

El cine, instrumento de poesía

El cine, instrumento de poesía

Luis Buñuel

El director de "Viridiana" y "El discreto encanto de la burguesía", entre otros cuarenta filmes, realiza una reflexión sobre el instrumento cinematográfico que utilizó con maestría. Texto extraído de "Luis Buñuel. Obra Literaria" (Ediciones de Heraldo Aragón, Zaragoza 1982).

El grupo de jóvenes que forman la Dirección de Difusión Cultural se acercó a mí para pedirme una conferencia. Aunque agradecí debidamente la atención de que me hacían objeto, mi respuesta fue negativa: aparte de que no poseo ninguna de las cualidades que requiere un conferenciante, siento un pudor especial de hablar en público. Fatalmente, el que diserta atrae la atención colectiva de sus oyentes, sintiéndose blanco de sus miradas. En mi caso, no puedo evitar una cierta confusión ante el temor de que puedan creerme un poco, digamos, exhibicionista. Aunque esta idea mía sobre el conferenciante pueda ser exagerada o falsa, el hecho de sentirla como verdadera me obligó a suplicar que mi período de exhibición fuera lo más corto posible, y propuse la constitución de una Mesa Redonda, en la que unos cuantos amigos, pertenecientes a distintas actividades artísticas e intelectuales, pudiéramos discutir en familia algunos de los problemas que atañen al llamado séptimo arte: así se acordó que el tema fuera el de "el cine como expresión artística", o más concretamente, como instrumento de poesía, con todo lo que esta palabra pueda contener de sentido libertador, de subversión de la realidad, de umbral al mundo maravilloso del subconsciente, de inconformidad con la estrecha sociedad que nos rodea.

Ha dicho Octavio Paz: "Basta que un hombre encadenado cierre sus ojos para que pueda hacer estallar el mundo", y yo, parafraseando, agrego: bastaría que el párpado blanco de la pantalla pudiera reflejar la luz que le es propia, para que hiciera saltar el universo. Mas, por el momento, podemos dormir tranquilos, pues la luz cinematográfica está convenientemente dosificada y encadenada.

En ninguna de las artes tradicionales existe una desproporción tan grande entre posibilidad y realización como en el cine. Por actuar de una manera directa sobre el espectador, presentándole seres y cosas concretas, por aislarlo, gracias al silencio, a la oscuridad, de lo que pudiéramos llamar su habitat psíquico, el cine es capaz de arrebatarlo como ninguna otra expresión humana. Pero como ninguna otra es capaz de embrutecerlo. Por desgracia, la gran mayoría de los cines actuales parecen no tener más misión que ésa: las pantallas hacen gala del vacío moral e intelectual en que prospera el cine, que se limita a imitar la novela o el teatro, con la diferencia de que sus medios son menos ricos para expresar psicologías; repiten hasta el infinito las mismas historias que se cansó de contar el siglo XIX y que aún se siguen repitiendo en la novela contemporánea.

Una persona medianamente culta arrojaría con desdén el libro que contuviese alguno de los argumentos que nos relatan las más grandes películas. Sin embargo, sentada cómodamente en la sala a oscuras, deslumbrada por la luz y el movimiento que ejercen un poder casi hipnótico sobre ella, atraída por el interés del rostro humano y los cambios fulgurantes de lugar, esa misma persona, casi culta, acepta plácidamente los tópicos más desprestigiados.

El espectador de cine, en virtud de esa clase o de esa especie de inhibición hipnogógica, pierde un porcentaje elevado de sus facultades intelectivas. Pondré un ejemplo concreto: la película titulada Detective Story o Antesala del infierno. La estructuración de su argumento es perfecta, el director magnífico, los actores extraordinarios, la realización genial, etc., etc. Pues bien, todo ese talento, todo ese savoir faire, toda la complicación que supone la máquina del film, fue puesta al servicio de una historia estúpida, notable por su bajeza moral. Me viene a la mente aquella máquina extraordinaria del Opus II, aparato gigantesco, fabricado con el mejor acero, de mil engranajes complicados, tubos, manómetros, cuadrantes, exacto como un reloj, imponente como un transatlántico, que servía únicamente para timbrar la correspondencia.

El misterio, elemento esencial de toda obra de arte, falta, por lo general, en las películas. Ya tienen buen cuidado autores, directores y productores de no turbar nuestra tranquilidad abriendo la ventana maravillosa de la pantalla al mundo libertador de la poesía. Prefieren reflejar en aquélla los temas que pudieran ser continuación de nuestra vida ordinaria, repetir mil veces el mismo drama, hacernos olvidar las penosas horas del trabajo cotidiano. Y todo esto, como es natural, bien sancionado por la moral consuetudinaria, por la censura gubernamental e internacional, por la religión, presidido por el buen gusto y aderezado con humor blanco y otros prosaicos imperativos de la realidad.

Si deseamos ver buen cine, raramente lo encontraremos en las grandes producciones o en aquellas otras que vienen sancionadas por la crítica y el consenso de los públicos. La historia particular, el drama privado de un individuo, creo que no puede interesar a nadie digno de vivir su época; si el espectador se hace partícipe de las alegrías, tristezas o angustias de algún personaje de la pantalla, deberá ser porque ve reflejadas en aquél las alegrías, tristezas o angustias de toda la sociedad, y, por tanto, las suyas propias. La falta de trabajo, la inseguridad de la vida, el temor a la guerra, la injusticia social, etc., son cosas que, por afectar a todos los hombres de hoy, afectan también al espectador; pero que el señor X no sea feliz en su hogar y se busque una amiga para distraerse, a la que, finalmente, abandonará para reunirse con su abnegada esposa, es algo moral y edificante, sin duda, pero nos deja completamente indiferentes.

A veces la esencia cinematográfica brota insólitamente de un film anodino, de una comedia bufa o de un burdo folletín. Man Ray ha dicho, en una frase llena de significación: "los peores films que haya podido ver, aquellos que me hacen dormir profundamente, contienen siempre cinco minutos maravillosos, y los mejores, los más celebrados, cuentan solamente con cinco minutos que valgan la pena: o sea, que tanto en los buenos como en los malos films, y por encima y a pesar de las buenas intenciones de sus realizadores, la poesía cinematográfica pugna por salir a la superficie y manifestarse."

El cine es un arma maravillosa y peligrosa si la maneja un espíritu libre. Es el mejor instrumento para expresar el mundo de los sueños, de las emociones, del instinto. El mecanismo productor de imágenes cinematográficas, por su manera de funcionar, es, entre todos los medios de expresión humana, el que más se parece al de la mente del hombre, o mejor aún, el que mejor imita el funcionamiento de la mente en estado de sueño. B. Brunius nos hace observar que la noche paulatina que invade la sala equivale a cerrar los ojos: entonces, comienza en la pantalla, y en el hombre, la incursión por la noche de la inconsciencia; las imágenes, como en el sueño, aparecen y desaparecen a través de disolvencias y oscurecimientos; el tiempo y el espacio se hacen flexibles, se encogen y alargan a su voluntad, el orden cronológico y los valores relativos de duración no responden ya a la realidad; la acción de un círculo es transcurrir, en unos minutos o en varios siglos; los movimientos aceleran los retardos.

El cine parece haberse inventado para expresar la vida subconsciente, que tan profundamente penetra por sus raíces, la poesía; sin embargo, casi nunca se le emplea para esos fines. Entre las tendencias modernas del cine, la más conocida es la llamada neorrealista. Sus films presentan ante los ojos del espectador trozos de la vida real, con personajes tomados de la calle e incluso con edificios e interiores auténticos. Salvo excepciones, y cito muy especialmente Ladrón de bicicletas, no ha hecho nada el neorrealismo para que resalte en sus films lo que es propio del cine, quiero decir, el misterio y lo fantástico. ¿De qué nos sirve todo ese ropaje de vista si las situaciones, los móviles que animan a los personajes, sus reacciones, los argumentos mismos están calcados de la literatura más sentimental y conformista? La única aportación interesante que nos ha traído, no el neorralismo, sino Zavattini personalmente, es la elevación al rango de categoría dramática del acto anodino. En Humberto D., una de las películas más interesantes que ha producido el neorrealismo, una criada de servicio, durante todo un rollo, o sea, durante diez minutos, realiza actos que hasta hace poco hubieran podido parecer indignos de la pantalla. Vemos entrar a la sirvienta en la cocina, encender su fogón, poner la olla a calentar, echar repetidas veces un jarro de agua a una línea de hormigas que avanza en formación india hacia las viandas, dar el termómetro a un viejo que se siente febril, etc., etc. A pesar de lo trivial de estas situaciones, esas maniobras se siguen con interés y hasta con suspense.

El neorrealismo ha introducido en la expresión cinematográfica algunos elementos que enriquecen su lenguaje, pero nada más. La realidad neorrealista es incompleta, oficial; sobre todo razonable; pero la poesía, el misterio, lo que completa y amplía la realidad tangente, falta en absoluto en sus producciones. Confunde la fantasía irónica con lo fantástico y el humor negro.

"Lo más admirable de lo fantástico -ha dicho André Breton- es que lo fantástico no existe, todo es real". Hablando con el propio Zavattini hace algún tiempo, expresaba mi inconformidad con el neorrealismo: estábamos comiendo juntos, y el primer ejemplo que se me ocurrió fue el vaso de vino en el que me hallaba bebiendo. Para un neorrealista, le dije, un vaso es un vaso y nada más que eso: veremos cómo lo sacan del armario, lo llenan de bebida, lo llevan a lavar a la cocina, en donde lo rompe la criada, la cual podrá ser despedida de la casa o no, etc. Pero ese mismo vaso contemplado por distintos hombres puede ser mil cosas distintas, porque cada uno de ellos carga de afectividad lo que contempla, y ninguno lo ve tal como es, sino como sus deseos y su estado de ánimo quieren verlo. Yo propugno por un cine que me haga ver esa clase de vasos, porque ese cine me dará una visión integral de la realidad, acrecentará mi conocimiento de las cosas y de los seres y me abrirá el mundo maravilloso de lo desconocido, de lo que no puedo leer en la prensa diaria ni encontrar en la calle.

No crean por cuanto llevo dicho que sólo propugno un cine dedicado exclusivamente a la expresión de lo fantástico y del misterio, por un cine escapista, que, desdeñoso de nuestra realidad cotidiana, pretendiera sumergirnos en el mundo inconsciente del sueño. Aunque muy brevemente, he indicado hace poco la importancia capital que le doy al film que trate sobre los problemas fundamentales del hombre actual, no considerado aisladamente, como caso particular, sino en sus relaciones con los demás hombres. Hago mías las palabras de Emers, que define así la función de un novelista (léase para el caso la de un creador cinematográfico): "El novelista habrá cumplido honradamente cuando, a través de una pintura de las relaciones sociales auténticas, destruya las funciones convencionales sobre la naturaleza de dichas relaciones, quebrante el optimismo del mundo burgués y obligue a dudar al lector de la perennidad del orden existente, incluso aunque no nos señale directamente una conclusión, incluso aunque no tome partido ostensiblemente.

sábado 19 de noviembre de 2011

LA METAMORFOSIS

Para los que no se enteraron todavia, ya se puede ver online "La Metamorfosis" el tercer y anteultimo capítulo de "DESPIERTA" nuestra miniserie online.
Les recomiendo, como siempre, que si vuestra conexión se lo permite, seleccionen la opcion 720p y lo vean a pantalla completa. Que lo disfruten.



Estamos trabajando a contrareloj para terminar "Cabezas de Tormenta" el ultimo capitulo para diciembre.

viernes 4 de noviembre de 2011

Estás invitado a Despertar

Falta poco para el estreno de "La metamorfosis" el tercer capitulo de nuestra miniserie "DESPIERTA" y estamos preparando una proyección de los tres capitulos, con artistas invitados en vivo y gran enfieste gran para el Jueves 17 de noviembre en el Teatro MANDRIL (Humberto primo 2758).
A partir de las 22:30hs proyectamos los tres capitulos en orden con la presentación de Adrian "Chicho" Ruiz", numero aéreo a cargo de las ninfas (Gina Peiretti y Laura Saban) y el cierre en vivo a cargo de "Las hermanas del idiota"
Todo esto, a la gorra!

Y para los que no lo vieron aún, o lo quieren volver a ver les dejo el segundo capitulo:



(les recomiendo seleccionen la opcion 720p y veanlo a pantalla completa)

lunes 17 de octubre de 2011

CITAS PARA NO EXPLICAR "DESPIERTA"

DESPIERTA es una historia de misterio elaborada con metodos surrealistas fuertemente influenciada por la filosofia Hermetica. Más allá de eso me niego rotundamente a explicar de que se trata. Ya que la idea y el proposito de no explicar todo y dejar huecos en la narración es justamente generar preguntas más que respuestas dejando algo para que el espectador complete con su imaginación y asi permitir una experiencia más activa y no un simple escapismo tranquilizador. Esta capacidad de la obra se perdería si yo explicara mi vision y condicionara al espectador con una verdad única. DESPIERTA habla de lo que sea que entiendas cuando la veas, el significado lo completás vos.
Igualmente, cabe aclarar, que no inventamos nada con esto, muchos cineastas y artistas que no se fanatizan con la claridad del relato se han enfrentado a esta problemática a lo largo de la historia. Aquí les dejo algunas citas, que ilustran un poco mejor que yo esta idea, y quizas así saciar vuestra voluntad de saber.

“Generalmente, me gustan mucho las historias policiales, con enigmas e investigaciones, pero me gustan solo en un 90 por ciento. En el otro 10 por ciento que queda, el enigma está resuelto y eso es algo que detesto! Cuando un misterio se resuelve ya no se puede soñar y fantasear”.
David Lynch.

"El Cine es la mejor arma para expresar el mundo de los sueños, de las emociones, del instinto."
Luis Buñuel

“El cine, al igual que el cristianismo, no se basa en un hecho histórico. Nos ofrece un relato y dice: ‘Cuidado!. Debes creer, pase lo que pase. No entregues a este relato la fe que podría implicar en si’.[…] Tienes un relato, dale un lugar diferente en tu vida.”
Jean-Luc Godard.

“Creo que es muy importante dejar que trabaje la imaginación de los espectadores. Esa tendencia fue destruida por el cine norteamericano, que siempre mastica todo ese trabajo y no le deja ninguna autonomía de pensamiento al espectador”.
Takeshi Kitano.

“Cuando un director quiere estructurar una puesta en escena, tiene que partir del estado psíquico de sus protagonistas, del ambiente interno, dinámico, de una situación, transformando todo eso en la verdad de un hecho único, como observado directamente; y de su factura irrepetible. solo entonces la puesta en escena fundirá la concreción y el significado polivalente de la verdad real”.
Andrei Tarkovski

“Lo que me fascina de filmar no es tanto la posibilidad de alterar o afectar o manipular algo sino simplemente observarlo, Advertir o revelar algo en las cosas es en realidad mucho mas preciado para mí que plantear algún tipo de mensaje. Hay films en los que uno no puede descubrir nada, en los que no hay nada para descubrir, porque todo en ellos es completamente predecible y obvio”.
Wim Wenders

“Pero voy a hacerles una confidencia mucho más terrible: no me gusta el cine, salvo cuando ruedo; entonces hay que dejarse de timideces con la cámara, forzarla al máximo porque no es más que una vil máquina. Lo que importa es la poesía”
Orson Welles